viernes, 13 de marzo de 2015

Sentimientos de un capataz: Eloy Lancha Lagares.


Agradecer a Zalamea… La Otra Mirada la oportunidad de expresar en estas líneas mis sentimientos cofrades por una Semana Santa tan especial como la mía...la nuestra... la Semana Santa de Zalamea la Real.

Mi vocación empezó desde muy niño en casa de mi tata (como la llamábamos), ella era la mujer de Ignacio Sabido, ya os podéis imaginar cómo se podía sentir la Semana Santa en esa casa ya que Ignacio Sabido era  un gran apasionado de la Semana Santa zalameña, él dedicó toda su vida a ella y se volcaba año tras año.

Recuerdo cuando llegaban los días previos y  Carmen, como se llamaba mi tata, preparaba el traje de su marido, sus dos hijos e  incluso algún año que otro también me preparo el mío para empezar a sentir de lo que hoy voy contar: mis sentimientos por nuestra Semana Santa.

Este año si Dios quiere, será mi segundo año como capataz, capataz del Santísimo Cristo Yacente, más conocido como “el paso de la Urna”, fueron muchos años  cargando el varal a mis hombros porque antes de ser capataz hay que sentir el peso en tus hombros para sentir y disfrutar cada momento de la Semana Santa zalameña.

Hace ya algunos años, en nuestra Semana Santa, salía el paso de “El Olivo”, fue aquel paso el primero que portaron mis hombros. Años más tardes también fui alguna que otra vez costalero del Santísimo Cristo de la Sangre, del paso de “ La Escalera “, hasta llegar a mi paso, el Cristo Yacente...

Han sido muchos años a su lado, muchos, incluso esos días de lluvia que no podía salir y cargándolo en la furgoneta de Bernabé o en el camión de Carlos Conejo para llevarlo a su Santo Sepulcro para recibir la Vía Sacra. Ese sentimiento jamás se podrá explicar con palabras, cuando esperando todo un año para llevarlo en mis hombros y por desavenencias con el tiempo, tiene que ir a su Sepulcro en un camión… “ y tú, ahí ”, a su lado en su trayecto  delante de él, cabizbajo, triste, mirándolo fijamente en silencio y esa lágrima que cae por el sentimiento de rabia de no haber podido llevarlo en procesión como se merece por las calles de Zalamea en su Viernes Santo. Después de esos años como costalero llegó mi gran día: José, mi capataz durante muchos años y amigo personal, junto con mi amigo Francisco García (Hermano Mayor) decidieron que ya era mi momento.

Mi momento para ellos fue en abril del 2014 cuando me cedieron el martillo y a su vez, ese sentimiento que jamás olvidaré; sobre todo, cuando mi Cristo salió a la calle bajo mi voz con sus costaleros, para recorrer las calles que le llevaron a su Santo Sepulcro en el Viernes Santo...

Antes de salir ese día, como era habitual en mí, siempre tengo un momento a solas en silencio con él y mirándolo fijamente teníamos nuestro momento de intimidad para pedir por mí y mis compañeros, pero ese día fueron unas palabras totalmente  diferentes,  fueron unas palabras que jamás se repetirán, porque  casi apartando la mirada de él, le dije que aunque mis hombros no llevaran su peso, mientras sea capataz, su peso se convertirá en un sentimiento aún mayor que siempre llevaré conmigo.

También les debo mucho a mis amigos costaleros de mi Cristo. Algunos con casi la misma igualdad de años que yo y a la Hermandad, que siempre me ha tratado como uno más. ¡¡ No quiero dar nombres por si esta cabeza me juega una mala pasada y se me olvida alguno…… !! Gracias a todas esas  personas que me inculcaron, enseñaron, valoraron y compartieron tantos momentos y tantos sentimientos por una Semana Santa diferente a las demás porque esta Semana Santa……es  nuestra, ES LA SEMANA SANTA ZALAMEÑA.

Eloy lancha lagares, capataz del Santísimo Cristo Yacente.

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