miércoles, 25 de marzo de 2015

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y San José de Zalamea la Real

El origen de esta iglesia se sitúa hacia principios del siglo XVI, aunque pocas evidencias se conservan de esa primitiva construcción. La fase más importante de la edificación es de fines del siglo XVI, que la dotó de mayores dimensiones y una nueva configuración espacial, según la estética manierista, presentando como elementos más destacados los pilares de sección curva y las bóvedas de la cabecera, que derivan de los modelos implantados por Hernán Ruiz II desde mediados del siglo XVI. La torre, junto a la cabecera, se erige en 1606 por Vermondo Resta. Hacia 163 1 la obra estaba finalizada.

Un siglo más tarde, entre fines del siglo XVII y principios del XVIiI, se acomete una segunda fase constructiva para reparaciones diversas. Pero lo cierto es que la zona de la cabecera y el crucero se conserva, y probablemente se reconstruya desde dicho ámbito hacia los pies, así como las portadas con las nuevas formas barrocas. En la segunda mitad del siglo XVIII se rehace la torre, arreglo motivado posiblemente por un movimiento sísmico, y del mismo modo se interviene en la sacristía y en las bóvedas del coro.

El templo, que se sitúa en la zona alta de la población, domina el conjunto urbano como elemento más relevante. El material utilizado es la mampostería, con hiladas de ladrillo y apariciones esporádicas de cantería en contrafuertes, torre y ventanas. Su planta de tipo salón consta de tres naves, más ancha la central, en seis tramos, separados por arcos ligeramente peraltados, y presenta cabecera plana. Los elementos sustentantes son pilares de sección circular sobre base octogonal, que a su vez descansan en pedestales cuadrados, y capitel toscano, con una topología poco común en la provincia (Cortegana, Cartaya).

La capilla mayor, dispuesta sobre podium a mayor altura que el resto, y el tramo siguiente en el crucero se cubren mediante bóvedas nervadas, que son vaídas en las laterales de esta parte del templo. La nave central presenta bóvedas vaídas, separadas por arcos carpaneles en los tres primeros tramos y de medio punto hasta el testero. Las naves laterales se cubren con bóvedas de arista. El coro ocupa el primer tramo. Completan la planta como volúmenes anexos: la torre, de planta cuadrada, junto a la cabecera; la sacristía, con dos secciones cuadrangulares, y una pequeña capilla, ambas en el lado del evangelio.
El perímetro exterior está jalonado por contrafuertes de sección circular. Las dos portadas se sitúan en el segundo tramo. La del lado sur presenta un vano adintelado flanqueado por pilastras toscazas, friso sin decoración y frontón partido rematado por dos pequeños pedestales. La portada del lado del evangelio es de similares carácterísticas, aunque con amplio dintel, frontón curvo, que alberga un pequeño relieve de teme religiosos, y triple remate decorativo. Una tercera portada, sin elementos decorativos, da acceso a la sacristía. Todas están realizadas en ladrillo visto.

La torre se encuentra junto a la cabecera en el lado de la epístola, y es uno de lo elementos más destacados del conjunto. Destaca el cuerpo de campanas, cuyo vanos presentan una composición de tipo serliano con un arco de medio punto flanqueado por vanos adintelados menores. Consta de cuatro ménsulas en cada una de sus flancos, que se corresponden con sendos pedestales y pilastras con incrustaciones cerámicas que flanquean los vanos. Tras el friso y el antepecho abalaustrado con remates decorativos, el capitel se apea sobre tambor octogonal y está decorado con azulejos blancos y azules.

La iglesia se encuentra declarada Bien de Interés Cultural (BIC), categoría de monumento desde 1994 (BOJA de 12-02-94; BOE de 01-03-94)

"...NINGÚN PUEBLO ES PUEBLO SIN LA CONSERVACIÓN DE SU PATRIMONIO..."

Amigos del Patrimonio de Zalamea la Real

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