lunes, 4 de febrero de 2008

San Blas abrió su ermita al pueblo

Pese a caer la festividad en domingo, la celebración de el Día de San Blas, ha sido deslucida por las inclemencias meteorológicas. El llano no ha estado tan concurrido como en otras ocasiones; pero tanto la misa, como la repostería de Manos Unidas han tenido una gran aceptación de público.

Pasando el “Puente de San Blas”, vía adelante, nos encaminamos a un lugar, que para muchos, puede trasladarlos a una etapa de su niñez. Esa ermita y su entorno nos traen recuerdos imborrables de nuestras vivencias con nuestros amigos y familiares. Allí sigue el gran pino, que tanto cobijo ha dado a los zalameños y zalameñas en esta celebración. Un llano, que por diversas circunstancias, ya no es el que era.

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Mucho ha cambiado ese paraje desde aquellas largas jornadas, donde las familias disfrutaban de un medio natural con muchos atractivos; por desgracia, las vistas desde la ermita son muy distintas en la actualidad. Sea por este motivo, o por otras circunstancias, el entusiasmo que existía antiguamente por esta celebración, ha decaído cuantiosamente en los últimos años. Habría que evaluar las causas por las que la festividad de San Blas en la ermita más antigua de Zalamea no tenga la aceptación que debiera.







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El día de San Blas despertó plomizo y ventoso. Las previsiones no habían fallado y la romería entorno a la ermita se ponía ardua complicada. Pese a todo, muchos devotos al Santo han hecho su camino de peregrinación un año más, para acercarse a las inmediaciones de San Blas y participar en la añeja tradición. Los rituales son sencillos, compra de cordones para toda la familia y pasarse el dedo índice con aceite por la garganta haciendo la señal de la cruz. Quizás sea el Santo de Zalamea más olvidado durante todo el año, pero su celebración, de una forma sorprendente, nos revela la gran fe que le deposita el pueblo. Por todos y todas, son conocidas las destrezas del Santo para curar y prevenir los males de la garganta; prueba de ello, los dos frascos con aceite bendecido, que al final de la tarde aparecían vacios.

Gran aceptación, un año más, han tenido los dulces que desde la asociación zalameña de Manos Unidas preparan para sacar fondos para el “tercer mundo”. Según hemos podido saber las ventas han sido bastante considerables, por lo que al final de la jornada no quedaba ni un solo dulce.