martes, 24 de abril de 2007

La verdadera historia del año de los tiros

El estreno de la película el “Corazón de la Tierra” ha puesto de actualidad un suceso ocurrido hace casi ciento veinte años. Como es natural, la película, y el libro en el que se basa, son historias de ficción que toman el hecho como fondo para el desarrollo de su trama argumental pero que, como no puede ser de otra manera por su carácter comercial, no narran los acontecimientos con la rigurosidad que la historia exige. Creemos que es pues el momento de aprovechar el interés que ha suscitado entre la gente esta película para narrar lo ocurrido de una forma lo más aproximada posible.

Afortunadamente hoy disponemos de una documentación que nos permite conocer con relativa exactitud lo ocurrido, podemos manejar actualmente para acercarnos a los hechos el diario del Congreso y del Senado, donde se debatió largamente sobre lo ocurrido, los telegramas que se cruzaron entre las autoridades durante aquellos agitados días, la correspondencia con la oficina Central de Londres, la declaración de algunos inculpados, el libro “Los humos de Huelva” escrito por un periodista zalameño de la época. Todo esto sin reseñar una multitud de documentos que directa o indirectamente se refieren a este asunto, así como las hemerotecas y publicaciones de reciente publicación.

En las minas de Riotinto se habían utilizado desde la antigüedad el sistema de calcinaciones al aire libre, las denominadas “teleras”, como forma de fundición del mineral. Cuando la Compañía Inglesa compró estas minas al Estado Español en 1873, industrializa su producción y el número y tamaño de estas calcinaciones aumentaron desmesuradamente, produciendo una enorme cantidad de humos sulfurosos que se extienden por toda la Cuenca Minera. Esta “manta” de humos alcanzó unos límites insoportables para la salud humana y para los agricultores de la comarca. Fue sin duda éste último aspecto en el que Zalamea se vio especialmente perjudicada por ser un pueblo en el que la agricultura y la ganadería tenían mayor importancia.

Paralelamente los humos también producían malestar entre los mineros ya que cuando las condiciones atmosféricas concentraban las emisiones de gases tóxicos en torno a la mina las trabajos se paralizaban y consecuentemente los mineros dejaban de percibir el salario correspondiente a ese día con lo que además de un problema medioambiental y de salud, los humos se convirtieron a la vez en un problema laboral.

Este es el germen del problema que en sucesivos artículos iremos describiendo para explicar como se fueron desarrollando hasta culminar el 4 de Febrero de 1888 en una manifestación que fue reprimida duramente por los soldados del Regimiento de Pavía.

Foto: La plaza del antiguo pueblo de Riotinto donde tuvo lugar la manifestación
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Manuel Domínguez Cornejo -Antonio Domínguez Pérez de León